No es la primera vez que reconozco públicamente que me encanta el mundo que ha creado Albert Espinosa a través de sus libros, películas y obras de teatro. Adoro su visión positiva de la vida y la sonrisa que siempre, o casi siempre, logra arrancarte cuando llega la palabra FIN.

Por suerte, en toda adoración existen momentos de duda que permiten no caer en los fanatismos que tantos problemas estamos viendo que provocan. Solo es un libro, pero ‘Si tu me dices ven lo dejo todo…pero dime ven’ es uno de esos momentos de dudas. Corrí a la librería en cuanto salió y hoy, unos días después, he llegado a la palabra FIN con la sensación de que esta historia no me ha hecho volar como las anteriores.

El mundo mágico creado en la isla de Capri deja perlas ‘made in’ Espinosa de esas que te hacen reflexionar sobre la vida, pero es quizás su final perfecto el que hace que me aleje de la historia del ‘buscador’ Dani. Aun así, hay frases, ideas y conceptos que está bien apuntarse, sobre todo si eres de esos de los que “siguen queriendo ser diferentes y luchan contra aquellos que desean que seamos iguales”.

Me gusta la idea de ser diferente y, aunque no tenga muy claro si lo soy o no, lucho por encontrar mi lugar en el mundo. Eso hacen todos los protagonistas  de Espinosa, tal vez por eso me gusten los diamantes en bruto que se esconden entre las páginas de sus libros me hayan gustado estos más o menos. Ahí van algunas de ‘Si tu me dices ven lo dejo todo…pero dime ven’:

“El universo conspira a favor de los que lo mueven. Y ésos son los que lo paran. ¿Tú quieres mover el mundo o que te mueva?”

“La felicidad no existe…solo existe ser feliz cada día. Si piensas en el concepto global de felicidad todo cae por su propio peso”

“Poca es la gente que no claudica a vivir de una forma mediocre”

“Querer es siempre más valioso que que te quieran…querer mueve y detiene mundos. Que te quieran si tu no quieres, te acaba aletargando”

“…debes darte cuenta de que nos hemos pasado la vida desde pequeños respondiendo a la pregunta ‘qué me gusta’…y ese ‘qué me gusta’ marca nuestro mundo. Da la sensación de que si nos gusta algo es un indicador del rumbo o un deseo y debes saber que no…Lo que no gusta no es nuestro camino, ni tampoco lo que no nos gusta. A veces el rumbo puede estar en lo que nos provoca indiferencia, en aquello que no nos apasiona ni aborrecemos…Entiende esto. Has de confiar en ti, no en lo que crees que te gusta a ti…La senda no la marca lo que te gusta a ti sino que la marcas tú…”

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